Café de la Sierra Nevada: el proceso detrás de una taza que eleva
El café de especialidad no empieza en la taza, empieza en el origen. En Café Divino cultivamos en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre 1.400 y 1.800 metros de altura, donde el clima, la altitud y los suelos crean condiciones únicas. Aquí el grano madura más lento, concentra más azúcares y desarrolla un perfil naturalmente más dulce, balanceado y con notas achocolatadas y a nuez.
Pero el origen es solo el comienzo. Cada cereza se recolecta a mano en su punto exacto de maduración, evitando granos verdes o defectuosos que puedan alterar el sabor. Luego pasa por un proceso lavado controlado y un secado al sol que permite resaltar la limpieza en taza, mantener una acidez equilibrada y asegurar un perfil sensorial claro y agradable.
Antes del tueste, realizamos una selección rigurosa donde eliminamos imperfecciones y garantizamos consistencia en cada lote. Después, el café se tuesta en pequeñas cantidades con un perfil medio que resalta sus notas naturales, logrando equilibrio entre dulzor, acidez y cuerpo. Cada lote se prueba cuidadosamente, porque si no cumple el estándar, simplemente no llega a ti.
Finalmente, la frescura hace toda la diferencia. Tostamos en lotes pequeños y empacamos para preservar el aroma y las cualidades del café en su mejor momento. Así, cada taza mantiene la esencia de su origen y el cuidado de todo el proceso.
Café Divino no es solo café. Es una forma distinta de empezar el día: más consciente, más sensorial, más memorable.















